The Dominican Republic has banned Haiti’s national soccer team from playing in its sports venues after Haitian fans tried to force their way into a sold-out match between the neighboring countries.
Haiti defeated the Dominican Republic 4-1 Thursday (Oct. 1) in the Concacaf Nations League at Félix Sánchez Olympic Stadium in Santo Domingo. The match, sometimes called the “Hispaniola Derby,” was the first meeting between the two teams on Dominican soil since 2013.
After tickets sold out, some Haitian supporters attempted to push their way into the stadium, evoking a response from Dominican authorities.
“The sports ministry totally forbids the Haitian national football team from playing in Dominican sports venues,” Dominican Sports Minister Kelvin Cruz said, calling the incident “unacceptable.”
Haitian striker Wilson Isidor, who scored twice, shouted, “Hispaniola is Haiti! This is Haiti!” following the win.
La soberanía no se juega en un estadio La expresión del delantero del equipo haitiano Wilson Isidor es desafortunada y ofensiva Por Héctor Rodríguez Pimentel El fútbol debe servir para acercar a los pueblos, no para reabrir heridas que la historia nos obliga a conocer y superar. Por eso resultan desafortunadas las expresiones atribuidas al futbolista haitiano Wilson Isidor, quien, tras la victoria de su selección frente a la República Dominicana en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, proclamó: “La Hispaniola es Haití” y “Haití está aquí”. Diversos medios dominicanos han recogido esas expresiones y la controversia que han provocado. No se trata de dramatizar una frase pronunciada en medio de la euforia deportiva. Pero tampoco debemos ignorar su carga histórica. Los dominicanos conocemos demasiado bien nuestra historia para permanecer indiferentes ante expresiones que puedan interpretarse como un desconocimiento de nuestra soberanía. La experiencia de comienzos del siglo XIX, incluida la concepción territorial plasmada durante el gobierno de Toussaint Louverture, forma parte de una memoria histórica compleja que todavía conserva sensibilidad en las relaciones entre ambos pueblos. Precisamente en mi libro Haití, el vecino desconocido sostengo que dominicanos y haitianos estamos llamados a construir una relación de cooperación, respeto y convivencia. No porque seamos iguales —no lo somos—, sino porque la geografía y la historia dispusieron que dos pueblos con idiomas, culturas, tradiciones, instituciones y procesos históricos diferentes compartieran una misma isla. Pero esa convivencia solo puede edificarse sobre una premisa que no admite ambigüedades: en la isla de La Española existen dos Estados libres, soberanos e independientes: la República Dominicana y la República de Haití. No es simplemente una afirmación dominicana. El propio Tratado Fronterizo de 1929, suscrito por ambos Estados, parte expresamente del reconocimiento de Haití y República Dominicana como Estados libres, soberanos e independientes que comparten el territorio de la isla y establece jurídicamente la frontera que separa sus respectivos territorios. Ese tratado y su Protocolo de Revisión de 1936 continúan formando parte del marco jurídico bilateral. Por eso la expresión atribuida a Isidor fue mucho más allá de una celebración futbolística. En un escenario dominicano y ante miles de espectadores, tocó innecesariamente una fibra histórica particularmente sensible. En ese contexto, entendemos que la Federación Dominicana de Fútbol debe elevar formalmente el caso ante los órganos disciplinarios de Concacaf, acompañándolo de los videos y demás evidencias disponibles, para que se determine si las expresiones atribuidas al jugador Wilson Isidor constituyen una violación de las normas disciplinarias y de conducta aplicables y, de comprobarse una infracción, se imponga la sanción correspondiente. No se trata de reclamar represalias por una derrota deportiva ni de alimentar sentimientos antihaitianos. Se trata de establecer que un escenario deportivo internacional no debe utilizarse para formular expresiones de contenido político o territorial capaces de provocar, ofender o desconocer la sensibilidad nacional del país anfitrión. La propia normativa disciplinaria internacional contempla actuaciones frente a conductas antideportivas y otras infracciones, y Concacaf dispone de mecanismos para investigar los hechos utilizando informes, declaraciones y grabaciones de audio y video. La República Dominicana perdió un partido de fútbol; no perdió, ni está en discusión, un centímetro de su soberanía. Como sostengo en en mi libro “Haití, el vecino desconocido”, dominicanos y haitianos debemos aprender a convivir, cooperar y respetarnos como vecinos. Pero esa convivencia comienza precisamente por reconocer una realidad fundamental: compartimos una isla, no una soberanía. Compartimos una isla. No compartimos nuestra soberanía. #RD #haiti #soberania #futbol
— Héctor Rodríguez Pimentel (@HectorRPimentel) October 2, 2026
José Deschamps, president of the Dominican Republic’s football federation, told AFP that Isidor’s comments were “not appropriate, given the situation between the two countries.”
The Haitian Football Federation later moved to ease the dispute, saying Isidor was expressing pride in his roots and his actions did not represent any hostility toward the Dominican Republic.
“Football must remain a space for coming together and fostering unity,” the federation said.
Haiti continues to struggle with widespread gang violence and political instability. Armed groups control large parts of the country, while many families face food insecurity, unemployment and limited access to basic services, including sprawling blackouts. The country has not had an elected president since Jovenel Moïse was assassinated in 2021.
Across the border, the Dominican Republic has sustained stronger economic growth, but immigration from Haiti remains one of the country’s most polemical political issues.
President Luis Abinader has made more stringent immigration enforcement central to his administration. His government has expanded a wall along sections of the border and stepped up deportations. Dominican officials said they expelled more than 265,000 Haitians during the first eight months of this year.
Haiti controlled the full island from 1822 until the Dominican Republic declared independence in 1844. In 1937, Dominican dictator Rafael Trujillo ordered the massacre of thousands of Haitians and people of Haitian descent living near the border.
Haiti here! 🇭🇹 We’re not exaggerating: at the DR 🇩🇴-hosted match against Haiti, 99.9% of the fans in the stadium were Haitian. The atmosphere was incredible, and Haitians and Dominicans got along just fine. Anyone claiming otherwise is lying. 🇭🇹🤝🇩🇴 Haitianstarsofficial https://t.co/lT1ecLGTpc
— Jean Jacques Dessalines 🇭🇹🇵🇸🇳🇪🇲🇱🇧🇫🇨🇺 (@JeanJacquesDes7) October 2, 2026



